- Alonso, J. D., & Margarita R Pino Juste. (2008). Las conductas problemáticas en el aula: Propuesta de actuación. Revista Complutense De Educación, 19(2), 447.
- Bados López, A., & Saldaña, C. (2001). Detección y prevención en el aula de los problemas del adolescente. Madrid: Pirámide.
- Clarizio, H. F., & MacCoy, G. F. (1988). Trastornos de la conducta en el niño. México: El Manual Moderno.
- Fonseca-Parra, L. F., & Rey-Anacona, C. A. (2013). Características neuropsicológicas de niños con trastorno negativista desafiante. Revista De Psicopatología y Psicología Clínica, 18(3), 233-244.
- Grau, C. & Gil, M. D. (2012). Intervención psicoeducativa en necesidades específicas de apoyo educativo. Madrid: Pearson.
- Rabadán Rubio, J. A., & Giménez-Gualdo, A. M. (2012). Detección e intervención en el aula de los trastornos de conducta. Educación XX1, 15(2), 185-212.
- Tomás, J., & Bassas, N. (1999). Actitudes educativas, trastornos del lenguaje y otras alteraciones en la infancia. Barcelona: Laertes.
Mostrando entradas con la etiqueta trastornos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trastornos. Mostrar todas las entradas
viernes, 13 de marzo de 2015
Bibliografía
Queremos compartir en este post parte de la bibliografía que hemos empleado y que recomendamos en relación con los temas tratados en esta página en caso de que queráis ampliar:
miércoles, 11 de marzo de 2015
Casos prácticos. ¿Tú qué opinas?
Para que podáis poneros en marcha y practicar a la hora de identificar trastornos disociales y de conducta negativista desafiante os dejamos una serie de casos prácticos que podéis tratar de resolver, dejándonos vuestras respuestas en los comentarios. ¡Las soluciones las pondremos próximamente! ¡Animaros!
- ¿Lo considerarías un trastorno de la conducta? Si es así, ¿de qué tipo?
- ¿Qué pensáis que podría hacerse?
- ¿Cómo describirías la relación alumno-profesor?
- ¿Qué se podría hacer ante esto?
- ¿Qué pensáis que podría hacerse?
- ¿Qué pensáis que podría hacerse?
- Una madre pide a su hijo que ordene su cuarto antes de salir de casa. El niño se niega y, tras ello, empiezan a discutir, gritándole. El conflicto termina con un portazo del hijo, que sale precipitadamente de la casa, dejando el cuarto desordenado, tal y como estaba al principio. Esto no ha sucedido una sola vez, sino que se repite con más frecuencia de la que debería ser considerada como habitual.
- ¿Lo considerarías un trastorno de la conducta? Si es así, ¿de qué tipo?
- ¿Qué pensáis que podría hacerse?
- Un profesor pregunta a su alumno si tiene los deberes hechos, a lo que el alumno contesta que sí. Cuando el profesor va a revisarlo se da cuenta de que no ha hecho nada. Al decírselo al niño, este se enfada y le empuja, tirando tras ello su mesa al suelo y abandonando la clase.
- ¿Cómo describirías la relación alumno-profesor?
- ¿Qué se podría hacer ante esto?
- Alejandra es una niña de 12 años, que vive solo con su madre y dos hermanos a los cuales no los quiere por que hace solo un mes se enteró de que fue regalada a su “madre”, vive en una pequeña casa de solo dos cuartos, tejada y paredes de cartón. Motivo por el cual era un tanto discriminada por sus demás compañeros. La relación que lleva con su madre en estos últimos 8 meses, es bastante mala pues discute con ella muy seguido por culpa de Alejandra pues molesta mucho a sus hermanos, no le hace caso a su madre cuando le pide algún favor como barrer y la desafía diciéndole, “sino lo hago qué?”. Sus hermanos es otro problema pues a ella la catalogan como rencorosa y vengativa, simplemente porque no es ganadora en algún juego se enoja con ellos, echándoles la culpa de su derrota, se echa al piso y tira de patadas. La inscribieron apenas a cuarto de primaria pues no ha logrado pasar de año, porque nunca llevaba tareas, respondía antes de que la maestra terminara la pregunta, no dejaba participar a sus demás compañeros, y sus compañeros se molestaban con ella porque decían que se metía en lo que no le importaba. Su maestra mando llamar a su madre para informarle como era la conducta de Ale, la cual se levantaba de su lugar cuando estaban haciendo un trabajo o examen, siempre se la pasaba platicando con sus compañeros, en ceremonia corría de un lugar a otro sin estar tranquila, también reprobó educación física, porque le costaba mucho trabajo patear la pelota o simplemente no obedecía al maestro.
- ¿Lo considerarías un trastorno de la conducta? Si es así, ¿de qué tipo?
- ¿Qué pensáis que podría hacerse?
- Alan tiene siete años. No respeta las reglas de la escuela, contradice a la maestra, desafía a las autoridades. Debe tener un problema orgánico. ¿No necesitará medicación?” “Pedro tiene cuatro años; discute todo lo que se le dice, se pelea con los otros chicos y se enoja cuando se lo reta. Se tira al suelo cuando se le niega algo que quiere. Nos dijeron que consultemos a un neurólogo.” “Juan tiene cinco años. Se niega a hacer lo que se le pide, dice a los gritos que no quiere obedecer y trata de imponer su voluntad todo el tiempo. Lo retamos, le pegamos y le ponemos penitencias, pero cada vez es peor. ¿Qué podemos hacer?” Y una escena en la calle: La mamá: “Cuando hablo con otro adulto no me interrumpas”. El nene, de cinco años (en el mismo tono de voz autoritario): “Y vos contestame cuando yo te hago una pregunta”. La mamá: “Me estás desafiando”. El niño: “Y vos me estás desafiando a mí”.
- ¿Lo considerarías un trastorno de la conducta? Si es así, ¿de qué tipo?
- ¿Qué pensáis que podría hacerse?
martes, 10 de marzo de 2015
Testimonios y experiencias
Para poner ejemplos más visuales y así comprender mejor toda la información más teórica y esquemática recogida en este blog hemos buscado situaciones de gente real (sean representaciones simplemente o casos reales) de cada uno de los dos trastornos de la conducta en los que nos hemos centrado.
Ejemplo de una experiencia de trastornos de conducta disocial en niños:
Ejemplo de una experiencia de trastorno de conducta negativista desafiante:
Ejemplo de adolescente con trastorno de conducta negativista desafiante:
Ejemplo de una experiencia de trastornos de conducta disocial en niños:
Ejemplo de una experiencia de trastorno de conducta negativista desafiante:
Ejemplo de adolescente con trastorno de conducta negativista desafiante:
viernes, 6 de marzo de 2015
Características y señales de que se está dando un trastorno de la conducta desafiante o disocial
Cerremos los ojos e imaginemos por un momento que estamos en un aula con, aproximadamente 30 niños, cada uno diferente en todos sus aspectos pero, al mismo tiempo, similares en cierto modo (aunque nunca olvidemos que cada niño es un mundo). Creemos que uno de ellos podría presentar un trastorno de la conducta disocial y otro de ellos un trastorno negativista, pero no estamos del todo seguros... Dejamos aquí una serie de características observables en el aula y ambiente escolar que pueden servir de ayuda para detectar cada uno de estos dos trastornos:
TRASTORNO DISOCIAL
TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE
TRASTORNO DISOCIAL
TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE
jueves, 5 de marzo de 2015
Causas de los trastornos de conducta disocial y negativista desafiante
Las posibles causas que puedan llevar a cualquiera de estos trastornos o que se suelen encontrar en los niños que los presentan son las siguientes:
miércoles, 4 de marzo de 2015
Otros tipos de trastornos
Hablando en un tono más general, haremos un breve repaso por los diferentes tipos de trastornos de la conducta existentes relacionados con la vinculación afectiva.
Los niños necesitan tener una cierta seguridad emocional (sentirse queridos, apoyados, aceptados, etc.). Por ello el tener una figura de apego durante su crecimiento y desarrollo es fundamental. Esto es necesario para construir el sentimiento de identidad personal y aumentar la autoestima del niño. ¿Dónde puede encontrar, pues, este vínculo y seguridad? En la familia. Pero... ¿Qué sucede cuando la calidad del apego no es la mejor? Que existe la posibilidad de que surjan en el niño trastornos.
En primer lugar encontramos los trastornos de ansiedad por separación (criterios que los identifican y características de los niños que los presentan):
Los niños que lo sufren presentan como características principales un terrible miedo a perderse, muestran ansiedad al separarse de sus hogares por cualquier motivo (incluso por ir al colegio, llegando a no querer ir al mismo), son incapaces de quedarse solos en una habitación incluso, suelen tener problemas a la hora de dormir solos, pueden llegar a ser capaces de fingir dolores físicos cuando se va a producir una separación... Entre otras.
En segundo lugar encontramos los trastornos reactivos de la vinculación de la infancia o la niñez (criterios que los identifican y factores que los propician):
Como posibles factores que ayuden al desarrollo de estos trastornos encontramos una desatención persistente de las necesidades emocionales básicas del niño relativas a bienestar, estimulación y afecto; desatención persistente de las necesidades físicas básicas del niño; y cambios repetidos del cuidador primario, lo que no permite la formación de vínculos estables.
Los niños necesitan tener una cierta seguridad emocional (sentirse queridos, apoyados, aceptados, etc.). Por ello el tener una figura de apego durante su crecimiento y desarrollo es fundamental. Esto es necesario para construir el sentimiento de identidad personal y aumentar la autoestima del niño. ¿Dónde puede encontrar, pues, este vínculo y seguridad? En la familia. Pero... ¿Qué sucede cuando la calidad del apego no es la mejor? Que existe la posibilidad de que surjan en el niño trastornos.
En primer lugar encontramos los trastornos de ansiedad por separación (criterios que los identifican y características de los niños que los presentan):
Los niños que lo sufren presentan como características principales un terrible miedo a perderse, muestran ansiedad al separarse de sus hogares por cualquier motivo (incluso por ir al colegio, llegando a no querer ir al mismo), son incapaces de quedarse solos en una habitación incluso, suelen tener problemas a la hora de dormir solos, pueden llegar a ser capaces de fingir dolores físicos cuando se va a producir una separación... Entre otras.
En segundo lugar encontramos los trastornos reactivos de la vinculación de la infancia o la niñez (criterios que los identifican y factores que los propician):
Como posibles factores que ayuden al desarrollo de estos trastornos encontramos una desatención persistente de las necesidades emocionales básicas del niño relativas a bienestar, estimulación y afecto; desatención persistente de las necesidades físicas básicas del niño; y cambios repetidos del cuidador primario, lo que no permite la formación de vínculos estables.
Etiquetas:
ansiedad,
apego,
autoestima,
cuidador,
familia,
infancia,
niñez,
reactivo,
sentimiento identidad personal,
separación,
trastornos,
vínculo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpg)